Hoy nació Perón. Pero también nació Zajdband, Dan, el Administrador de Los Rayos.
Elegimos pensar que Dajdband es mucho más que un sujeto que disfruta de mordisquear peluches; y estamos en lo cierto: porque, ¿quién más? ¿Quién más pudo poner a Los Rayos en órbita antes que los rusos? ¿Quién más logró acabar con los viruses que atestaban nuestras computadoras? ¿Quién más? ¿Quién si no él? ¿Quién, si no, sacó y puso a gusto distintas interfaces de Los Rayos, para luego devolvérnosla -junto a Rambo- con demagógica displicencia? ¿Quién si no? ¿Cuándo?
Zajdband fue y volvió, para volver a irse. Improvisó, calculó, diagramó, deshizo y reedificó. Arquitecto del código fuente, titiritero detrás de los movimientos gráciles de los redactores, hablador fiacudo, vertiginoso cortador de pizzas, Dan: hoy cumpliste años, nene, ¡y pensar que te conocemos desde que eras un poroto mung!
Y los dejamos con una anécdota febril. El agua poco potable de un camping de Uruguay ocasionaba en Dan una reorganización caprichosa de los ácidos y alcaloides en su aparato digestivo; también le producía delirios. Noches de fiebre, manoteos perdidos en busca de carbón, vómitos cósmicos compusieron la escena para una acción que no parecía eludir el final trágico. Finalmente, y a la madrugada, Dan salió de la carpa y se adentró en el bosque, donde soñó -con ojos abiertos- un camino plagado de piedras de oro, diamantes y caramelos. Después se curó.
Hoy, el sueño se realizó desde hace un rato largo. Las piedras de oro son comentarios; los diamantes, aplausos; los caramelos son caramelos; el camino, Los Rayos.